
CUE es un experimento o proyecto que podríamos llamar artístico, social y utópico, que pretende ofrecer un espacio de libertad dónde experimentar el libre albedrío, mediante la libre improvisación, la expresión espontánea, la interacción entre los asistentes sin coartar o promocionar ningún tipo de actividad sobre otras, y dónde, en general, toda acción sea bienvenida.


En realidad es una manera de decirlo, pero ni es la única ni tiene por qué ser la correcta.


Se trata de no imponer límites más allá de los límites del sentido común o, al menos, desterrar cualquier juicio estético que censure o promociones unas acciones sobre otras. CUE no busca la creación de una obra colectiva entre participantes; CUE más bien tiende al caos cacofónico de acciones y sonidos. El goce de CUE no consiste en su contemplación, caótica como ya digo, y probablemente estridente a los ojos y oídos menos abiertos, sino que su goce reside en la participación activa en ese maremagno humano; quienes franquean la frontera entre la pasividad observadora y la actividad participativa son, normalmente, los que entienden y tocan la mística mágica de CUE. He visto caras enfrascadas en una absoluta felicidad transitoria mientras participaban, a su manera, en CUE.
Vídeo resumen de los primeros CUE Berlín (2007)

CUE es una suerte de fiesta anárquica dónde se pueden experimentar y contemplar multitud de facetas del ser humano: la exploración y el juego, la interacción entre personas, el surgimiento y la resolución de conflictos, las diferentes actitudes ante ellos, la conexión y la desconexión entre individuos o grupos, la libertad moral del niño, el olvido de lo establecido y de los corsés sociales, el sentido y el sinsentido común, el enfrentarse a algo que ignoras y que no sabes como te has de comportar (casi todos los lugares y situaciones tienen esas normas no escritas que dictan qué debes y qué no debes hacer)

dónde incluso el no participar es una opción de participación, la magia del momento cumbre, la borrachera de estímulos, el caos y el la armonía dentro del caos, el orden que degenera en caos, el devenir de todas las cosas que forman el pequeño universo un tiempo y un lugar concretos.
Pero principalmente, CUE es un lugar dónde pasar un buen rato. Hace tiempo, en un suplemento cultural Ángel González García, historiador del arte,
decía lo siguiente:
«El arte se ha convertido en una payasada monumental. Una payasada a la que no deberíamos contribuir. No sé si deberíamos plantear una especie de huelga contra los museos contemporáneos, o contra los museos en general. ¿Por qué no? No tienen que ver con el arte sino con la industria de las imágenes. Es una pena que el arte, que fue concebido para hacer más grata la estancia del hombre sobre la tierra, se haya convertido en algo que es una fuente de obsesiones, de preocupaciones, manías. […] El arte se ha convertido en una forma de dar caña. Como si no tuviéramos ya suficiente. Nos dan caña en el trabajo, en el museo, en casa. ¿Y dónde pasamos un buen rato? Yo siempre digo, en la discoteca. Yo les digo a mis estudiantes, mientras haya discotecas hay esperanza.»
Y en efecto, quizás CUE tenga mucho más que ver con las discotecas que con el arte. CUE nació de una carencia, necesidad de espacios que cumplan una función terapéutica, que proporcionen una experiencia catártica a través de la participación y no tanto de la contemplación. La catarsis del hacer y no tanto la de la empatía. Y por eso el empeño en no restringir CUE a acciones artísticas sino que cualquier forma de acción—expresión es bienvenida.


CUE empezó su andadura en Berlín gracias a la galería Weissenseer Freitag, un pequeño espacio de unos 100 metros cuadrados, con el suelo de arena como de desierto, cuyo dueño se dejó convencer para alojar una vez al mes a un grupo variado y variable de gente que usaba el espacio para dar rienda suelta a sus acciones. Durante un año CUE fue desarrollándose en su pequeño espacio, dónde sucedían cosas maravillosas o, al menos, se vivían cosas maravillosas.
En mayo de 2008, CUE se extendió a Madrid, gracias a las Ayudas a la Creación Contemporánea otorgadas por al Ayuntamiento de Madrid por mediación de Intermediae. CUE pasó a ser realizado en dos ciudades, simultáneamente, el primer viernes de mes, como si fuese una antigua tradición, una misa de alguna liturgia perdida. En las naves de Intermediae CUE Madrid fue desarrollándose, y de una forma aún incomprensible, cada edición se llenaba de gente que venía a hacer CUE: unos simplemente aprovechaban los materiales y «juguetes» que se habían preparado al efecto, otros traían sus propios juguetes: imposible rememorar todo lo que se vivió o vivió, pero siempre hubo momentos en los que uno se detenía y observaba y todo era una gran maquinaría invisible de extraños lazos y relaciones que fluía con una suavidad y maravilla inusitadas.
Primera edición de CUE Madrid (Mayo 2008).
Segunda edición de CUE Madrid (Junio de 2008).
Algunos lo veían como una fiesta de locos; quizá lo fuese, pero... ¿es acaso malo ser
así de loco? ¿Es malo dejarse llevar por la catarsis de la actividad sin sentido práctico inmediato? ¿Quién está más loco? ¿Los que se divierten y gozan del momento, por muy excéntricas pero absolutamente humanas que sean sus acciones, o el que desde la distancia se atreve a catalogar a éstos de locos? A colación de esto resulta curioso recordar a uno de los grupos asiduos a CUE, la gente de
Debajo del sombrero, un proyecto que trata de incorporar a las personas con discapacidad intelectual a la creación contemporánea. Muchos los llamarían también
locos. Sin embargo, ellos disfrutaban como ninguno en CUE, y desde luego no estaban en absoluto discapacitados para participar en CUE.



En el verano de 2008 Riga y Barcelona se unieron a CUE, seguidas poco a poco por Palermo, Rotterdam y Valencia (y Salamanca, pero solo hicieron una única edición). Las ciudades tratan de interconectarse durante las ediciones mediante vídeo, gracias a la red libre G.I.S.S. (no sin ciertos problemas técnicos, todo sea dicho). Además, se intenta publicar el material que sale de cada edición (fotos, vídeos, etc) mediante una licencia libre tipo Copyleft (Creative Commons BY-SA 3.0, aunque como espacio de libertad que es cada autor por supuesto tiene la potestad para publicar su material bajo la forma y licencia que quiera).
Vídeo de la primera edición de CUE Barcelona (Septiembre de 2008).
Exceptuando Madrid, que recibió (aunque no renovó) una ayuda oficial, el resto de eventos CUE se mantienen gracias al esfuerzo personal de quienes lo organizan. Los eventos son de libre acceso y se trata de que también sean gratuitos, puesto que no debe haber ninguna barrera (más allá del sentido común) para la participación.


El próximo viernes de 3 de julio es el próximo CUE, al menos en Berlín, Madrid, Palermo y Valencia; este mes Rotterdam, Riga y Barcelona lo trasladan a el día 10; Barcelona se adapta las fechas del Strip Art Festival, que acogerá una edición especial de CUE Barcelona.

CUE no es un proyecto con
dueño; todo el mundo está invitado a formar su CUE en su ciudad o lugar que quiera; gracias a ello CUE se ha ido extendiendo a 8 ciudades, y es posible que a más más adelante. Basta con seguir unas normas muy sencillas, que vienen a ser, simplemente, el abrir un espacio (
el que sea, hasta un baño de una casa) dónde no haya ninguna autoridad, donde no existan barreras de entrada (o, al menos, que sean las menos posibles) y donde cada persona pueda sentirse libre para hacer lo que su conciencia le dicte.
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